Cuidado del Hipotiroidismo Infantil

Revisado médicamente por
Dr. Mauricio Pérez Winkler

Evaluación clínica de alta precisión y tratamiento hormonal sustitutivo para niños y adolescentes cuya glándula tiroides no produce suficiente hormona.

Cuidado del Hipotiroidismo Infantil

Acerca del Procedimiento

El hipotiroidismo (ya sea de origen congénito o desarrollado posteriormente, como en la Tiroiditis de Hashimoto) puede frenar de forma devastadora el crecimiento físico, el rendimiento escolar y el desarrollo neurocognitivo de un niño. Nuestro cuidado integral consta del cálculo y ajuste minucioso de la dosis de hormona tiroidea sintética (Levotiroxina) basándonos en el peso exacto del niño y sus niveles en sangre. Nuestro objetivo es que el paciente recupere su energía, mejore su concentración y permita que su metabolismo general regrese a una normalidad impecable, sin sobredosificar.

Especificaciones Técnicas

Tipo

consultorio

¿Es doloroso?

No doloroso

Duración

30-40 minutos

Beneficios del Tratamiento

Reactivación casi inmediata de los niveles de energía física y atención en el aula.
Normalización del metabolismo para evitar el aumento de peso injustificado.
Prevención directa del retraso cognitivo en niños pequeños y bebés.
Restauración de la velocidad de crecimiento, evitando tallas bajas en la adultez.
Tratamiento extremadamente seguro, fisiológico y sin riesgos si se monitorea adecuadamente.

Preguntas Frecuentes

¿Tomará esta pastilla toda su vida?

En la mayoría de los casos (como el hipotiroidismo congénito o Hashimoto), sí. Sin embargo, es importante entender que no es un medicamento extraño, es exactamente la misma hormona que su cuerpo dejó de producir, actuando de forma natural.

¿La pastilla sabe mal?

No, la levotiroxina no tiene sabor y en bebés se puede triturar fácilmente y disolver con unas gotas de agua materna o fórmula inmediatamente antes de darla.

¿Cuáles son los signos de que la dosis está mal ajustada?

Si la dosis es baja, el niño seguirá cansado, con estreñimiento y piel seca. Si la dosis es excesivamente alta, estará muy irritable, sudará mucho y tendrá palpitaciones (taquicardia). De ahí la importancia del seguimiento con un endocrinólogo pediatra certificado.